EL FUTURO DEL CONDOMINIO NO SE PUEDE PREDECIR, PERO SE PUEDE CREAR.


lunes, 16 de diciembre de 2019



El título de este post es una lección de gerencia de Peter Drucker; la palabra “Condominio” se lo agregue yo.

La única manera de crear el futuro es determinar cómo queremos vivir en los próximos años. Cuál es la calidad de vida que deseamos. Cómo podemos proteger nuestra inversión inmobiliaria de este proceso de destrucción que aniquila el patrimonio por el cual hicimos grandes sacrificios para adquirirlo.

Responder estas interrogantes es la base sobre la cual podremos edificar futuro. No es tarea fácil pensar en el futuro en medio del caos en que vivimos, pero no podemos aceptar que el presente continúe  en el futuro.

Hay que concentrarse en cómo mantener nuestra calidad de vida para salvar de la ruina funcional a los inmuebles en propiedad horizontal,  enfrentando la hiperinflación que impacta en todos los insumos necesarios: bolsas para basura, bombillos, productos de limpieza, servicios de vigilancia,  cámaras, planta eléctrica, ascensores, bomba de agua, hidroneumático, entre otros.

Se habla insistentemente sobre la necesidad de dolarizar las cuotas de condominio  a la luz de las últimas decisiones del gobierno, tales como:

*  La derogación de la Ley del Régimen Cambiario y Sus Ilícitos.

*  La puesta en vigente del Convenio Cambiario Nº 1.

*  La vigente Ley del Banco Central de Venezuela.

*  La Sentencia del Tribunal Supremos de Justicia (noviembre 2018)  que ordena a los jueces a aplicar, inclusive de oficio, la indexación o corrección monetaria de las deudas de valor.

Estas normativas  darían pie a pensar en la legalidad  del acto, aunque el deudor pueda determinar si  paga en divisa o en bolívares su cuota de condominio.

De todos modos no soy conocedor del tema;  para ello están los abogados que debemos consultar, quienes con la meticulosidad de una cirugía jurídica, puedan orientar las opciones  que deben ser aprobadas por la asamblea de propietarios.

Ahora bien, ninguna acción o estrategia  puede ser extrapolada para siempre, porque el entorno económico  y social es dinámico, cambiará en el tiempo y así mismo, las decisiones de hoy cambiarán para adaptarse a las nuevas circunstancia. Sin embargo,  el objetivo de vivir dignamente, preservar la inversión y mantener la armonía en la comunidad de propietarios, se mantendrá como una meta.

Lo peor que puede pasar es aceptar la incapacidad de ver opciones. La resignación de tomar las cosas como vengan, sin concientizar las consecuencias, es la peor crisis.